domingo, 1 de diciembre de 2013

Autoevaluación módulo 3

Considerando los criterios de evaluación que comenté al iniciar este módulo, creo que tenemos mucho que revisar y replantearnos como equipo docente en cuanto a establecer claramente las pautas de aprendizaje para los alumnos y nuestros criterios para evaluar. Las rúbricas pueden ser un buen instrumento para modificar nuestras prácticas de evaluación. La evaluación es un campo de controversias y paradojas como diría Edith Litwin. Por un lado no debería ser un único momento, si no evaluar a los alumnos durante todo el proceso, no debería llevar a los alumnos a tener más  interés por aprobar que por aprender y entonces estudiar en consecuencia. Es una tarea ardua para el docente establecer de qué forma evaluar para mantener motivados a los alumnos, no anular sus ganas de seguir, romper con la idea de control que tiene la evaluación en el enfoque clásico, y a la vez no ser demasiado “blando” como para permitir que aprueben alumnos que no hayan alcanzado las competencias mínimas para los objetivos propuestos o para el desempeño profesional ( en mi caso es una materia de último año y considero una gran responsabilidad a la hora de acreditar cuánto sabe el alumno o qué grado de compromiso/interés pone en el estudio de la materia), por supuesto sin dejar de lado que debemos permitir que los alumnos se equivoquen, que experimenten y puedan aprender del error. Como señala Perronoud en “La construcción del éxito y del fracaso escolar”, la fabricación de la evaluación tiene aspectos sesgados, aleatorios, arbitrarios, factores interpersonales e institucionales que gravitan sobre la "medida" y  toda evaluación aunque sea rigurosa o científica, es una interacción social.

El uso de rúbricas me parece que podría traer transparencia al proceso evaluativo; el alumno sabe con anterioridad sobre qué aspectos será evaluado y cómo, sabe qué debería aprender o qué competencias debería demostrar para tener una nota u otra. Algo que me parece fundamental es ponderar los criterios incluidos en las rúbricas, de modo que se tome una evaluación  global del alumno, de los distintos aspectos relacionados con el aprendizaje de la materia, pero que se le otorgue más peso a aquellos items más representativos o de mayor importancia para su desempeño posterior.
La práctica para crear una rúbrica me resultó positiva, si bien tuvimos que situarnos en la evaluación de los temas propuestos, ajenos a los propios. Sin embargo me resulta que voy muy rápido con algunas lecturas, y con la exploración de algunas páginas, lo que me lleva a tratar de cumplir con las tareas pero sin poder hacerlo con mucho detenimiento, siento que necesitaría un poco más de tiempo para aprovechar  mejor las tareas; de todos modos estoy tomando muchas ideas y voy pensando cómo puedo implementar estas herramientas a mi tarea docente.


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